sábado, 1 de noviembre de 2014

Luz, maldita sea la luz...

Hoy, hace ya una semana en que se produjo uno de esos hechos que ocurren todos los años y que nos trastocan la vida, estoy hablando del famoso cambio de hora y de sus terribles consecuencias.

Durante esta semana he escuchado a varias personas comentar "¡Que bien, ahora por la mañana cuando vas a trabajar ya es de día!"... pues a mí, esa circunstancia no me gusta un pelo.

Quien me conoce bien sabe que soy de despertar lento, yo voy a mi ritmo, poco a poco, sin estres, que la vida no es para tomarsela con prisas, hay que saborearla.

Con la hora antigua iba a trabajar cuando todavía era de noche y luego iba viendo amanecer y poco a poco iba percibiendo que era de día, que tenía que despertar y al llegar al trabajo ya comenzaba a tomar conciencia y empezaba a ser persona.

Ahora ya no puedo tener este lento despertar, ahora en cuanto me levanto la luz ya golpea las ventanas y me recuerda que se ha acabado la noche, que tengo que despertar, que tengo que ir a trabajar, me lo recuerda de sopetón, sin tiempo a asimilarlo... no me gusta.

Además de que estropea mi despertar lento, tengo que reconocer que soy un animal nocturno, que disfruto más de la noche y la luna que del día y el sol. Durante años las noches han sido disfrutadas como la insolencia de mi juventud merecía, me gusta más conducir de noche que de día, durante el día suelo llevar casi siempre gafas de sol porque la luz del sol me molesta... ¿tendré algún antepasado vampiro? No creo, pero si un día me da por la sangre, empezaré a sospechar jejeje.

Pues eso, que no me ha gustado ni me ha hecho gracia el cambio de hora... dicho lo cual cuando llegue marzo y ya me haya acostumbrado a este horario, me lo volveran a cambiar... y no me gustará tampoco, porque la cosa es quejarse y porque no le encuentro mucho sentido a hacer estos cambios de hora que tanto me trastornan, pero bueno, eso lo dejare para otro debate jajajajaja

Un saludo: Chato

"No se atreve la luz si no estás tú,
a pasar por aquí si oye mi voz.
Desde que no estás tú en este rincón,
no se atreve a pasar la luz del Sol.
Si oye mi voz, se queda fuera.

Luz, maldita sea la luz
que me desvela.
No, aquí no ve y la luz
se desespera."

Roberto Iniesta 



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